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FRONKONSTIN CHOPPER by GBZ CYCLES

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El jovencito Frankestein

Un soplo desde Bonneville Madrid a la redacción de ChopperON nos puso sobre la pista de este chopper casero, de garaje. Realizado por Alberto con sus propios recursos.


La afición por las motos de Alberto es genética. Su padre es gran aficionado a la dos ruedas con motor, concretamente a las motos de campo, y también a la transformación.
El proyecto de la Fronkonstin Chopper se inició con la compra de una unidad en Córdoba por 4.200 euros. La elegida fue una Sportster 883 de 1998. La unidad que adquirió Alberto era absolutamente diferente a lo que requería su dueño: alforjas, pintura llamativa, cromados...

 

Así que se recortó y desmontó todo lo necesario para acercarse a la idea preconcebida del autor.
Gracias a los conocimientos de diseño industrial de Alberto (de tan solo 21 años) pudo realizar el manillar, de una más que correcta factura, se le incorporaron unos mando adecuados. Puño de aceleración interno (home made), un dispositivo de freno delantero Brembo (procedencia deportiva) y una maneta de embrague convencional de H-D. Los puños son retro. El lanzamiento de las tijas ya venían en la moto adquirida.


El faro biselado, pequeño y negro aporta al conjunto frontal un elemento diferenciador muy adecuado.
Más abajo, están las botellas en negro con unos topes muy perfecionados (home made). La inexistente aleta delantera permite contemplar en su grandeza la llanta delantera de Fat Boy, también en negro. “Los neumáticos de banda blanca y dibujo deportivo son casuales, lo suyo es cambiarlos por unas gomas retro de Firestone”, nos precisaba el joven creador.

El tanque es una de las piezas destacadas de este chopper. Adquirido vía eBay y modificado convenientemente por un sistema sencillo de ‘fontanería’ casera a base de grifos de latón. Además del túnel.
Acompaña al conjunto unas ilustraciones eclécticas: scalop en flake, calavera ‘piratona’ , pinstriping y rotulación retro (autor: Ismael Navarro). Bajo el tanque en el lado izquierdo hay un busto del monstruo de Mary Shelley que da nombre a la moto.
Más abajo se pueden observar los apoya pies que son procedentes de una pit bikes.
En el lado opuesto, se encuentra el carburador de origen, con una trompeta de extraña procedencia.


Uno de los puntos más destacados del mini chopper es el asiento. Si te fijas verás que procede de una tabla de skate (monopatín). Una idea genial. Está acolchado con unos mullidos trozos tapizados en cuero de cordero de Nueva Zelanda que cuanto más usas, más envejece.
La aleta trasera ha sido recortada convenientemente para aligerar su peso visual. La decoración es continuación de la del tanque. Acero crudo, con scalops en purpurina color cereza, pinstriping y un 39 que homenajea a su padre. Era el dorsal que usaba en competición.
La rueda trasera también es de banda blanca con dibujo deportivo.
En su lateral izquierdo se sitúa la matrícula. Es de la pequeñas y soporta en su tope superior dos cápsulas de leds blancos que se iluminan en rojo para posición y frenada.

Para la expulsión de los gases del 883 se ha elegido un escape dos en uno de apropiado aspecto para esta sencilla moto.
Otros detalles procedentes de algún mercadillo de Lieja (Bélgica) saltean  la Fronkostin chopper. Son placas antiguas de bicicletas.
Es resumen: un conjunto de piezas bien elegidas, bien tratadas, bien modificadas, bien acopladas por un talento incipiente. Realizadas por un joven ingeniero en el garaje de su casa (además con herramientas métricas y trapo, nos confesaba Alberto).
Después de la sesión fotográfica nos fuimos a charlar de la moto y fue un descubrimiento que se vea continuidad de la Cultura Custom.
Este mundo en el que vivimos no puede estar sólo en manos de viejos expertos, ya resabidos a los que les cuesta en ocasiones crear.
Por eso vemos que el legado de la Vieja Escuela está en manos de gente joven. La esencia del Old School es realmente esto. Construir un ‘cacharro’ con belleza propia casi sin recursos y con mucha imaginación.
La lectura avezada del autor de revistas de Cultura Custom ha dado sus frutos y aquí se pueden contemplar.
¡Larga vida al Rock and Roll!
¡Larga vida a la Kustom Kulture!

Ojalá este ejemplo de tenacidad sirva para que nuevos talentos surjan de sus garajes e inunden las calles y carreteras de nuevos y jóvenes monstruos de la transformación.

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Comentarios  

 
0 #2 realMahou 23-10-2011 19:45
Cito a Hache:
Me encanta. Motos así son las que me gusta ver en nuestras calles y también en nuestras revistas.
Esto y no esas costosísimas choppers de 35.000 euros que sólo sirven para tener en un escaparate y llevar a los bikes shows (en remolque), es lo que tendría que hacerse. Pero para gustos colores, ¿no?

Interesante comentario, gracias por la aportación!!!
 
 
0 #1 PreciosaHache 23-10-2011 17:12
Me encanta. Motos así son las que me gusta ver en nuestras calles y también en nuestras revistas.
Esto y no esas costosísimas choppers de 35.000 euros que sólo sirven para tener en un escaparate y llevar a los bikes shows (en remolque), es lo que tendría que hacerse. Pero para gustos colores, ¿no?
 

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