Resurección
Aunque hayas visto y leído sobre muchos customizadores de renombre, estoy seguro que éste no te dejará indiferente. Adelante y deleítate mirando cada detalle de estas auténticas obras de arte sobre ruedas.

Ian Barry es un fanático de las motocicletas de la postguerra, hasta ahí todo normal. Lo que ya no es normal es su proyecto denominado “Only Ten”: construir diez unidades de Falcon, nombre de su empresa, únicas y diferentes todas ellas basadas en motos de pre y postguerra utilizando chasis y motores originales de entre 1930 y 1960.
La primera, realizada sobre una Triumph Thunderbird de 1950 (como la utilizada por Marlon Brando en “El Salvaje”), ya ha salido del horno; se llama Bullet Falcon y su afortunado propietario no es otro que el protagonista de la serie americana ‘Me llamo Earl’, Jason Lee. 
Las dos siguientes también están vendidas y una de ellas en proceso de fabricación: se llaman Kestrel Falcon y Black Falcon. La primera realizada sobre el motor de una Triumph y la segunda con el motor de una Vincent Black Shadow.
El resto de ellas se realizarán sobre Rudge, Ariel, BSA, Norton, AJS, Velocette y Royal Enfield. Son siete proyectos más que tienen nombre, The Saker, The Vespertine, etc., pero que aún no tienen dueño.
Las Falcon no son una restauración más y aunque a algunos les pueda parecer un sacrilegio transformar una clásica, basta con echar un vistazo a las fotos de los detalles y al nuevo renacimiento estético de la moto para darse cuenta del respeto por lo clásico que emanan sus formas. Lejos de ser las típicas y musculosas transformaciones, las Falcon, gracias a su completa elaboración a mano, siguen manteniéndose fieles a una línea que desde su nacimiento las convierte en motos clásicas.
Los chasis, piezas y motores abandonados son recuperados en un proceso de más de 1.000 horas (2.000 horas en la Kestrel Falcon) ya que se rehacen, reforman o personalizan hasta dejarlos en estado totalmente nuevo.
La moto de Jason Lee fue presentada en el evento 2008 Legend Of The Motorcycle International Concours. Allí recibió el premio a la mejor moto de entre toda la élite de customizadores americanos. Lo curioso del tema es que la moto ni siquiera estaba allí físicamente y fue vista en una de las pantallas gigantes del evento.
Falcon ha tenido unos comienzos humildes. En la actualidad acaba de mudarse a un pequeño local de Los Angeles llamado ‘The Falconry’ (La cetrería) en donde Ian Barry junto a su socio, Amaryllis Knight, se van a dedicar a su sueño común, construir motos sin prisa que perduren en el tiempo.
Muchas de las piezas utilizadas son dignas de estar en un museo, pero Ian es de los que prefiere que, en vez de ver esas reliquias tras un cristal, sean exhibidas en la carretera para que todo el mundo las pueda ver. Al fin y al cabo fueron fabricadas para eso.
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