¡Al carallo!

Esta historia empieza por casualidad... Teníamos pensado hacer una moto para participar en el Motogiro de Italia, y en esto que nos llama Carlos, un gallego muy simpático, que nos dice que le ha encantado nuestra 48 Sportiva, y que le gustaría que le hiciéramos algo parecido para rodar por la calle con un motor mas grande.
Unimos estas dos premisas para hacer este proyecto, crear una sportiva más grande y con la idea de que fuera una moto válida para participar en una carrera de Resistencia, como es el Motogiro de Italia. Por tanto tenía que tener un motor robusto, montar un sistema eléctrico fiable, buenos frenos y un gran depósito con bastante capacidad, como para hacer las largas etapas de las que consta la carrera (unos 300 km).
Y buscamos una Ducati 125 (que lleva llantas de 17 pulgadas), la pobre estaba bastante deteriorada pero, como de lo que se trataba era de hacer una moto totalmente nueva, no una restauración, ¡era perfecta!
Lo siguiente fue buscar un buen motor, prepararlo haciendo la culata y montando un árbol de levas más racing, pistón y cilindro nuevo..... El motor fue desmontado completamente, y se sustituyó por material nuevo todo aquello que estuviera en mal estado o fuera de uso. En la parte eléctrica, optamos por un kit de volante magnético con encendido electrónico para eliminar la batería y los platinos. El sistema eléctrico pasó de los seis voltios originales, a los 12 voltios actuales.
Fabricamos un escape alto, para tener más distancia al suelo respecto al original. El diámetro del colector fue incrementado en consonancia a la culata que habíamos preparado. El terminal es un megáfono de aluminio que tenemos para montar en las Monster.
En la parte ciclo, mantuvimos la horquilla original y montamos unos amortiguadores traseros Betor nuevos, subiendo la altura para hacer la moto más ágil.
En el apartado de frenos, montamos un Grimeca de doble leva de 180 mm al que le colocamos unos porta zapatas réplica Amadoro, con sus grandes entradas de aire, como las que llevaban las Ducati de competición de la época. En el trasero (el original), fabricamos una gran entrada de aire para refrigerarlo. Las estriberas y semimanillares son réplicas de los de GP de la época, unas auténticas joyas.
La carrocería giró toda en torno al depósito. Buscábamos un depósito de gran capacidad, y que a la vez fuera bonito y que no fuera el típico que monta todo el mundo que corre con los mono Ducati en clásicas. Así que en el Salón Moto Legende de París, donde fuimos a exponer nuestras RAD02, buscando entre la infinidad de material que había entre los expositores, encontramos un depósito de una TARBO 125, una moto italiana de los años 60 diseñada y fabricada por el famoso Tartarini (diseñador entre otras de la famosa Darmah y creador de la marca Italjet... Además de darse una vuelta al mundo a finales de los 50 con una Ducati 175).
El colín proviene de una Aermacchi 125 de competición. Una vez localizadas y conseguidas todas las piezas que necesitábamos, comenzamos con la fabricación de la moto. Realizamos todas las modificaciones necesarias para montar la nueva carrocería y estriberas, y finalmente fabricamos el nuevo escape. Una vez hecho esto, desmontamos la moto completa, para enviarla al chorro de arena, con el fin de sanearla y prepararla para la pintura.
La pintura es una de las partes más bonitas, y la que nos marca el momento de empezar a realizar el montaje definitivo. Sólo quedaba darle un nombre... Y siendo una preciosidad gallega lo que se terciaba era llamarla ¡Carallo Sport!
Otros artículos de este autor:
Artículos relacionados:






