Humo en las tarjetas
Hay que disfrutar de cada momento, hasta de las etapas de transición. Hoy sólo tenemos por delante 90 millas (126 kilómetros). Una birria para lo que estamos acostumbrados. Pero existe una razón: Es un pueblecito cuyo máximo atractivo es un centro comercial gigante tipo Outlet, algo como ventas de saldos de las marcas conocidas. Pero la poca distancia la difrutamos.
El día salió nublado así que nos abrigamos un poco, la previsión de lluvia se situa en el 40 %. Antes de arrancar las motos nos sobrevuela un globo aerostático por encima de nuestras cabezas. Otra forma de viajar con buenas vistas, pero en silencio. Poco después atravesamos el desfiladero de Rabbit Ear (La Oreja del Conejo). Es un tramo muy divertido, rodeado por colinas rocosas y confieras olorosas. Una gozada para empezar el día, a pesar de lo plomizo ‘techo’ que nos amenaza. La bajada es más divertida si cabe que la subida, en ambas aprovecho para retorcer la ‘oreja’ (apropiado lugar) a la Road Glide.
Abandonamos la querida highway 40, para incorporarnos a la 9. Lo del nombre de la localidad del ‘cafelito’ no me pasa desapercibido y en las rectas desérticas posteriores al giro comienzo a elucubrar: “Es como si le ponen a un pueblo ‘San Cristóbal’ en Afganistán”.

El desierto que permanece a nuestra izquierda, es un vergel a la diestra. Un lago, lleno de domingueros que se esparcen por la orilla, está rodeado de vegetación frondosa, árboles de apreciada sombra, lanchas de recreo… Es el Green Mountain Camp (Acampadada de la Montaña Verde).
En menos que gripa una Vespa sin mezcla, aparecemos en Silvethorne. Está entra montañas, cuyas laderas acogen varias pistas de esquí. El núcleo de la localidad son decenas de tiendas, comercios, centros de venta, carteles, anuncios, ofertas, descuentos, llamadas, eslóganes, cupones y otros reclamos fenicios.

Y aquí se acaba la ruta de hoy. La organización ha tenido la deferencia para parte de los componentes del viaje (sobre todo los del asiento posterior) para que quemen la banda magnética de la tarjetas, saquen humo de las ‘bacaladeras’, acumulen tickets, luchen por un descuento, rebusquen saldos, comparen precios, recorran pasillos, acarreen bolsas, estudien estrategias de transporte en el avión y rocen el éxtasis.
Tras una espera larga e infructuosa en los Outlets, en las que sólo me entretenía mirando a las MILF, llegamos a Dillon -donde nos alojamos-. Y aquí estoy, además sin Internet en la habitación . Así que me ido a merendar unas cervezas, ya con la moto aparcada. Pude charlar un rato con el dependiente de los pantalones vaqueros, coincidimos milagrosamente en el mismo bar. Scott me pregunta –como siempre- de dónde soy y que hago. Tras el resumen del viaje, se pide una hamburguesa BBQ, que es como le gustan a los de Kansas, como él. ¿No se llamarán Kansinos? Interpreta tú.
(pincha en cualquier foto para ampliar y para ver la galería completa)
La senda de los tramperos al completo
| < Prev | Próximo > |
|---|





Comentarios
Ya está man!
Pero si pinchas en cualquier foto te sale:
Pertenece a
* Ruta tramperos 10
Y tienes todas.
Saludos!!!