Sobre el volcán
Yellowstone es el Parque Nacional pionero del mundo. Pero ese no es su mayor mérito. Es un lugar donde lo muerto cobra vida y lo vivo muere, creando a su vez un nuevo ser. Todo está provocado por una actividad volcánica subterránea. Los acuíferos fluyen por el subsuelo y al contacto entre los dos elementos (fuego y agua) surge la maravilla, junto con el tercer elemento: la tierra. Esta conjugación da como fruto geysers, cascadas calientes, fumarolas y barro hirviendo. Pero hay mucha más vida en el Parque.
La vida animal es uno de los disfrutes más palpables del lugar. Los más buscados y menos encontrados son los osos. También son los más peligrosos para la raza humana. No frecuentan los lugares ‘civilizados’. Los más vistos y vistosos son los bisontes (búfalos aquí). Campan a sus anchas por doquier. No sólo por las praderas donde pastan mansamente, sino que cruzan carreras, se dan baños de tierra en los arcenes. Incluso los tengo ‘acechando’ a pocos metros de esta cabaña/redacción.

Los cérvidos están representados por dos especies: Bighorn Dee y Bull Elk (gamo y ciervo). Bueno, y el Bull Moose o alce. Vimos de los dos primeros.
Las aves gozan del lugar: patos, gansos, cuevos de tres kilos y halcones pasaron delante de nuestra vista.
De los pequeños vimos varios tipos de ardillas confiadas, se dejaban acariciar. La pesca tiene sus seguidores, pero eso es otro cantar.
La flora está dominada por el abeto, que conquista todos los entornos, hasta los más difíciles. Y la yerba de la pradera, que se pierde en la inmensidad del horizonte, patio de recreo de los bisontes.
Los abetos están presentes de dos formas: vivos y muertos. Los verdes ganan, afortunadamente, por mayoría. Pero los muertos, o mantienen el tipo son su verticalidad o reposan sobre el suelo. Hay cientos tumbados, no los recogen, pues con su muerte, crean el nacimiento de líquenes, xilófagos y pequeños mamíferos huéspedes… Eso sí, sus ramas ya inútiles, parecen quejarse de su estado con gestos parecidos a las manos de Cruela Devile.
Otros seres pequeños y simples ocupan el lugar que nadie de los anteriores parece preferir, son los ‘Thermophilos’, millones de microorganismos que habitan en las aguas ponzoñosas y ardientes de los geysers y similares. Su vida se aprovecha de los gases sulfurosos (filamentous Bacteria), que apestan; otros, usa la convencional fotosíntesis (Cyanobacteria). Su presencia crea colores atractivos y contraste con el entorno.

Tanta naturaleza está unida por una red de carreteras en buen estado, con excelente señalización y decenas de áreas de servicio como restaurantes, alojamiento, tiendas, gasolineras 24h, puerto deportivo, aparcamiento, aseos, servicio de limpieza permanente. Se nota que es un orgullo para los americanos. Nadie toca el claxon, no hay prisas dentro de Yellowstone a pesar de la masificación. Sólo le falta un bar de motoristas, eso sí de mayo a octubre. El invierno cubre con su manto blanco el Parque. Pero, según nos contaba Víctor –experto guía-, es el momento de recorrerlo con motos de nieve.

Uno de los mejores lugares para recorrer en moto del mundo está a nuestra disposición. Mañana saldemos del Parque Nacional de Yellowstone para ir a otro, más al sur: Teton National Park. Esperemos que en Jackson haya Internet por tu bien, querido y abandonado lector.
(pincha en cualquier foto para ampliar y para ver la galería completa) ES ESPECTACULAR
La senda de los tramperos al completo
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