Encuentros en la tercera fase
Me voy a correr según recibo la luz del sol que proclama tan excelente día. Pero voy con las Nike. Me subo a una loma para contemplar Sturgis desde todo lo alto. Qué pequeño es y que grande nos parece. Ducha rápida, pitillo y a la Road Glide. Recorremos unas millas de aspecto alpino por Black Hills, Las Colinas Negras. El sol no está muy alto a las 8h30, pero promete castigar.
Con el perfume de los pinos carrascos llegamos a Deadwood, Madera Muerta. Es una localidad cercana a Sturgis. Su origen fue una ciudad sin ley, que rápidamente alcanzó una población de alrededor de 5.000 habitantes. Lo provocó el descubrimiento de oro. El juego, las putas y el opio aumentaron su reputación. Y asesinatos. Allí reposan los restos de James Butler Hickok, un hombre de orden, además de explorador, pistolero y jugador profesional.
Pero toda aquella ‘perversión’ acabó. Hoy en día es una ciudad muy cuidada, llena de edificios históricos de piedra y ladrillo. La rotulación de sus negocios es muy esmerada. Sólo persiste el juego en sus locales públicos.
Pero basta de historia. Vamos a lo nuestro, que es rodar. La ruta programada por Aventurismo nos lleva hacia Wyoming.
Un cartelote en la línea del Estado nos informa de las leyes para lo motoristas: luces encendidas, casco obligatorio para menores de 18 años (¡) y cuelgamonos por debajo de la altura del hombro. Casi me parto el pecho y muero de risa en el arcén.
En un giro inesperadamente aparece un faro en el horizonte, un pico romo, azul por la lejanía, un tótem pétreo. Es Devils Tower, La Torre de los Diablos. Es un cuello volcánico de casi 400 metros de altura desde su base. Curvas y contracurvas hacen perderlo de vista y recuperarlo de nuevo. Parece un colmillo romo, luego un vaso de pinta invertido, cambia de color. Del lejano azul se antoja parduzco y verdoso. Es un lugar impresionante, que rompe el horizonte con su atrevida silueta. Es Monumento Nacional desde 1906. ¿Lo recuerdas de Encuentros en la tercera fase?

En Moorcroft dejamos la 14 para abordar la 90 una autopista repugnante por lo monótona y el calor que nos hierve la sangre. Casi 40 grados centígrados es mucho. Sueño con una cerveza, tengo pesadillas con por una cerveza. ¡Quiero una birra!
En Gillete (capital de la energía) no nos cortamos y paramos a repostar. Y a comer. No tienen cerveza en el lugar elegido y me amotino. Gasolina y cerveza es mi lema. Víctor comprende la solicitud y nos vamos junto a su hijo a un mejicano. Burrito y birritas. Tres me sacian.
Para entretenerme pongo el control de crucero y empiezo con las autofotos. Poco después nos reagrupamos en la sombra del único fresno del tramo. Y juntos llegamos a Sheridan, desde donde escribo esta crónica.
Nos hemos tomado las consabidas birras en el bar del motel que está lleno de ‘paletos’ locales, celebran una boda. Son unos cachondos y nos preguntan de todo. Las chicas van arregladísimas y se están emborrachando ahí enfrente. A ver si acabo ya esto.
(pincha en cualquier foto para ampliar y para ver la galería completa)
La senda de los tramperos al completo
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Comentarios
Hola Richi:
Llevar casco o no es una opción personal referente a la libertad individual. Qué tu lo prefieres, póntelo.
Pero respeta mi libertad para elegir, algo que no me dejan en España, ni la posibilidad de modificar mi moto, ni cosechar...
Más daño hace mutilar la libertad individual que las caidas en moto (sé algo de eso).
Es como si propones no comer jamón en España, porque los musulmanes lo prohiben.
Las leyes son injustas en muchas ocasiones.
¡Libertad!
un abrazo cabronazo.
Que sepas que esa moto que llevas es la Harley que más me gusta, sin lugar a duda, la máxima expresión de la personalidad...
Un abrazote y seguimos esperando más aportes.
Por este motivo quiero darte las gracias ya que acercas estos sueños a la pantalla de nuestro ordenador.
Solo tengo un reproche que hacerte. Después de llevar tantos años en moto no me explico que a la mínima que no sea obligatorio, pases del casco y lo cuelgues del sissy bar. Tío, que lo que protege es tu coco, demuestra que eres un tío sensato y da ejemplo para los más jóvenes. Te lo digo de colega a colega, de buen rollo. Llevo 22 años en moto gorda y he visto de todo, caídas de lo mas inexplicables y absurdas, que con casco y una chupa de cuero no hubiesen pasado de una anécdota.
Quierenos
Buena ruta y a disfrutarlo!!
Parece que lo estais pasando bien!!
Buen Blog!!
Un abrazo
Salut i força al canut!
Paco
P.D.: Lo de los puños se soluciona con un buen par de cojines.
ni Kata, ni Kova pueden ir a visitar este estado, sus puños son más altos que nuestros hombros...
ellos se lo pierden, seguiremos disfrutando de ellas aquí.