Llegando al mito: Sturgis
Mientras se deshace la ondulada tranquilidad de las suaves formas de las grandes praderas de Nebraska voy pensando en Sturgis. Un gran destino. Me voy despidiendo del ganado que jalona las inmediateces del arcén. Lo negro de su piel lo releva el asfalto nuevo que están instalando los operarios de obras públicas.
Están arreglando el firme. ¡Cómo huele el asfalto! Es un olor cercano, químico, agradable y fuerte. Penetra pero no molesta. Los límites de la calzada están jalonados de conos ‘fosforito’ naranjas. Afilados como capirotes de Semana Santa. Y el paso se relaja. Poco después desaparece y rodamos sobre tierra. En mi sien retumba la vieja letanía: no toques el freno delantero. En Hot Springs (Fuente Termal) nos sorprendemos de la cantidad de edificios de piedra arenisca (s. XIX) que escoltan la carretera. Es territorio de los Siux y Cheyenne.
Vamos camino de Wind Cave National Park. Llegando a sus aledaños la carretera se retuerce y nuestra capacidad de trazar se endereza. Comienza la diversión. Redondeadas colinas, salpicadas de arboledas de coníferas, nos espabilan de la monotonía de Nebraska que queda atrás. Ya estamos en Dakota del Sur.
¡Coño, unos ciervos! ¡Cojones, un bisonte! ¡Hostia, está lleno de bisontes! Es impresionante ver un prado lleno de motas negras que según reduces las marchas se conforman en los rumiantes que representan la cultura americana por excelencia. Están cerca, muy cerca. Paro la Road Glide y quito el contacto, y eso que estaba sonando a todo trapo la Valkirias de Wagner en los ‘speakers’.
Nos espera Wind Cave, la Cueva del Viento. Nos dicen que dura una hora y media la visita. Vamos que nos vamos, hace un día excelente para rodar y no para ver estalactitas. Lo consensúa el grupo y seguimos dándole al puño.

Atravesando Black Hills -Colinas Negras-, llegamos a Crazy Horse Memorial. Es un lugar privado gestionado por los Nativos Americanos. Está ubicado en tierra considerada sagrada por éstos entre Custer y Hill City. Es un emporio turístico-comercial bajo la base de la estatua en construcción del famoso indio (Caballo Loco). Medirá casi 200 metros de ancho. La construcción del monumento comenzó en 1948, y todavía hoy dista mucho de estar concluido. Cuando se finalice, será la estatua más grande del mundo. No tienen cerveza en kilómetros a la redonda. Nos vamos.
Camino a Rapid City nos da tiempo a gozar de buenos tramos de carretera enrevesada. Los pinos se empeñan en mostrarnos su aroma, que recibimos con frescura. Mal comemos en un Taco Bells (por 3€) sin birra. Chungo.
En mi cabeza sigue latiendo una palabra: Sturgis. Queda poco. En un flash back on the road (toma anglicismo) surge la referencia. La moto de serie que me impactó de jovencillo fue una FXR Sturgis que pude ver en directo en el concesionario H-D de Madrid de la calle Barceló (joder, qué viejo soy). Una belleza en negro y naranja. Desde entonces la palabra Sturgis para mi significa mucho. Era 1991, nacía el modelo FXDB Sturgis. Lo que hoy conocemos como Dyna. ¡Coño, mi moto!
Sturgis es una ciudad en el condado de Meade, Dakota del Sur. Es pequeña, recoleta, de baja estatura. Debe ser agradable vivir allí, pero aburrido. Está completamente enfocada al turismo en Harley (o moto). Sus bares, restaurantes, comercios… así lo reflejan. Hace una semana fue la concentración, notamos la resaca. Es una lástima no haber coincidido, pero así no desgastamos el codo en la barra intentando que te pongan una birra. Vemos choppers, bobber, trikes, hot rods… Hay de todo.
Decido instalar el equipaje en el motel y me piro al Museo de la Motocicleta de Sturgis a toda leche, sin casco y apurando la última colilla. Mi gozo en un pozo, está cerrado. Respiro, le echo cara y lo traduzco mentalmente: I’m from a motorcycle magazine, bla, bla, bla… En siete minutos cosecho una colección de fotos de las motos allí representadas. Todo por el lector.Una vez acabada mi misión me entrego de nuevo a los placeres amargos del lúpulo sin medida, aunque dejo sitio para una hamburguesa de bisonte (búfalo) que solicito a pesar de la mínima recomendación de la camarera (de culo caído).
Mágicamente la noche acaba con unos ‘gintonics’ gloriosos improvisados en el motel. Hoy creo más en Dios. Y en la diosa Ceres.
(pincha en cualquier foto para ampliar y para ver la galería completa)
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La senda de los tramperos al completo
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Comentarios
Sólo me refiero que la que ví en Makinostra: Evo.
http://sportster.cc/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=3293&forum=43
Aunque no dudo que ya sabrías que el modelo Sturgis comenzó siendo com motor chobel man .
Hug in the sides.
Besos desde la República del bar de Joe
Hola Teo:
No te haces una idea como este "Man" nos deleita con su verbo, la riqueza de vocabulario, la metafora y un toke de humor moturistico nos deja con ganas de más cada día.
Leyendo y viendo las fotos, yo por mi parte, e imagino que no seré el único, me siento inmerso en esa aventura, espero que lo paseis muy bien, cosa facil rodando cada día y en tan fantastico escenario.
Saludos a tod@s.
Ride free
A pasarlo bien.
Demasiada cerveza, diría yo
Muchas gracias.
Felicidades y aunque suene mal, es un placer rodar contigo.
Teo.