La Isla de los valientes
No es la primera vez que ChopperON acude a la mítica Isla de Man, pero sí la primera que lo hace en plena semana de carreras alrededor del impresionante Mountain Course, de 63 km de sinuoso recorrido y en cuyo asfalto han perdido la vida casi 250 pilotos en 103 años de competición. Para que la visita al TT fuera completa, lo hicimos con dos compañeros de viaje inmejorables, Ángel Nieto y Jorge Lorenzo, a los que una sola vuelta de honor bastó para entender esta bendita locura.
Guy Martin está vivo. Así de sencillo. Así de duro. Cuando un piloto se cae en cualquiera de las particulares carreras que se disputan en la Isla de Man, sólo hay dos posibilidades: acabar vivo o muerto. Las lesiones quedan en segundo plano en el sinuoso y mítico Mountain Course, un trazado de 63 kilómetros en cuyo asfalto han perdido la vida cerca de 250 pilotos en sus 103 años de historia. Se trata de una locura, sin duda, pero también una bendita locura que combina tradición y velocidad, riesgo y pasión por las carreras. Con esos antecedentes, no extraña quien la conozca como la Isla de los Valientes…
Estamos hablando de la carrera más antigua del mundo, con punto de partida en el lejano 1907. Evidentemente, las medidas de seguridad de los circuitos de entonces no son las que imperan ahora, pero el TT es como es, guste o no guste, y por eso no tuvo ningún inconveniente en salir del calendario mundialista. Fue en los 70, a consecuencia de tanta víctima mortal, pero las carreras se han seguido disputando allí cada primera semana de junio sin perder la esencia de siempre y con la misma trascendencia de cada edición. No caben escapatorias porque la carretera pasa entre pueblos, con sus aceras, farolas, tapias y casas correspondientes. No son de quita y pon. Estaban ahí antes de las carreras y son testigos de excepción de las mismas.
Por todo ello, cuando ves a pie de pista volar a los pilotos a 230 por hora, menos de lo que marcan los prototipos de las estrellas de MotoGP, la sensación de velocidad es muy superior porque hay una referencia estática justo al lado de por donde pasan. Me explico mejor, en Assen, por ejemplo, pude ver la prueba de MotoGP en un punto estratégico en el que me rodeaban las curvas 9, 10 (donde Pedrosa pasó a Spies), 11 y 12, los pilotos pasaban mangados, pero con largas escapatorias alrededor de la pista. En la Isla de Man no es así, ves una farola quietecita y, de repente, un misil que vuela rasante a su lado. Estoy acostumbrado a la velocidad, pero en el primer paso de un piloto al otro lado de la valla que me separaba del asfalto, di un salto hacia atrás. Volaba a mi lado y la cercanía es tal que sientes que les puedes tocar si estiras el brazo o que te pueden arrollar si pierden el control.Todos lo que corren en la Isla de Man son considerados héroes para los Manx, los simpáticos ciudadanos de esta isla enclavada en el mar de Irlanda, y los que ganan… Los que ganan poco menos que dioses. El último en entrar en ese olimpo ha sido Ian Hutchinson. Tras debutar en 2004, este flacucho inglés llegaba al Tourist Trophy con tres victorias en su haber, pero este año se ha convertido en leyenda al lograr ser el primer piloto capaz de ganar las cinco carreras en una misma edición. A saber: el sábado vencía la prueba inaugural, Superbike. El lunes, doblete con la primera cita de Supersport y la de Superstock. El jueves por la tarde, la segunda carrera de Supersport. Y el viernes, la prueba estrella de la semana, el Senior TT abierto a cualquier tipo de motocicleta. Sin duda, toda una leyenda de la que ChopperON fue testigo en primera persona.
Acudimos invitados por la firma Dainese, que siente las carreras del Mountain Course como las más peligrosas del mundo, por tanto, el laboratorio perfecto para experimentar sus avances de seguridad. La marca llevó el año pasado a Giacomo Agostini y Valentino Rossi a que dieran una vuelta de honor y éste hizo lo propio con Ángel Nieto y Jorge Lorenzo. El objetivo es que dieran caché a la prueba, hacerla más atractiva a los medios habitualmente ajenos al TT y permitir que el doce más uno y el bicampeón se dieran una vuelta de honor a lomos de sendas Yamaha R1.Para el hoy líder de MotoGP, fue una sensación tan novedosa como fantástica y, aunque al bajarse de la moto aseguraba que jamás se atrevería a correr en un sitio así, días después me puso este mensaje vía móvil: “A veces aún me acuerdo de la vuelta que di el otro con la R1. Fue la hostia…”. Llegó saltar en Ballaugh Bridge. Para Nieto, en cambio, era el regreso a un trazado en el que en 1968 se había fracturado una pierna y en el que había decidido no correr nunca más. Entre las mil anécdotas que tiene la carrera deportiva del 12 +1, recuerda una de la Isla de Man junto al fallecido, en la Milla 13 del TT, Santiago Herrero. Contaba Nieto que salieron los dos una mañana a reconocer el circuito en bicicleta y que, a duras penas, lograron regresar al hotel casi de noche. Fue emocionante acompañar al vallecano a la Milla 13, justo en el 40 aniversario de la muerte de un piloto que estaba destinado a ser el primer campeón de mundo de 250cc. El viraje es una rápida de izquierdas con un asqueroso bache metros antes.
Fue a Nieto y Lorenzo a los que di como respuesta, cuando me preguntaron cómo estaba Guy Martin, que Guy Martin estaba vivo tras su brutal accidente en el Senior TT. Es lo que me dijeron en la sala de prensa. “¿Cómo que está vivo? ¿Pero qué tiene?”, preguntaba confundido Lorenzo. “Una contusión torácica que afecta a ambos pulmones y algunas vértebras tocadas. Lo que tiene es lo de menos. Lo importante es que está vivo”, le dije tal y como me habían hecho ver a mí unos minutos antes. A Nieto le costó menos entenderlo, porque sabía bien de lo que hablábamos. La muerte está muy presente en la Isla de Man y en esta misma edición dos pilotos más engrosaron la lista negra de víctimas mortales que arrastra la carrera. Se trató de Paul Dobbs y Martin Loicht, pero nadie lo vio como un drama ni alzó voces en contra de la carrera. Un minuto de silencio por la muerte de cada uno y a seguir dándole al grifo. Una locura en los tiempos que corren, pero una locura respetable. Podría compararse con la del montañero que va al Annapurna o a cualquiera de esos picos, consciente de que igual vuelve o se queda para siempre en la montaña, y no para disfrutar del paisaje precisamente…
Puede ayudar a entender mejor la filosofía las palabras de Antonio Maeso, uno de los dos españoles presente este año en la competición. Él corre con licencia inglesa y Sergio Romero, con mejicana. ¿La razón? La Federación Española prohibe correr a sus pilotos en el TT a raíz de la muerte de Santiago Herrero.
Oír hablar a Maeso, que participó en las cinco carreras, es como escuchar a un torero. Me puso la carne de gallina la conversación con él tras acabar vigésimo en el Senior TT: “He cruzado la meta sin gasolina, a cuarenta por hora, pero he acabado. Llevo viniendo aquí cuatro años y esta vez he ido más rápido que nunca, derrapando por todos los lados y al límite. El Senior TT es la carrera, la más importante del Tourist Trophy, que es la carrera más dura y peligrosa del planeta. He venido a competir con los medios que tengo, a jugarme el bigote y esto es lo que hay. He hecho alguna vuelta por encima de 122,6 millas por hora, que era mi récord, y tengo la vuelta más rápida que ha dado aquí ningún español. Yo me hago la moto en mi casa, con medios limitados y me vengo a correr aquí solo. Esta es mi ilusión y mi sueño, pero no creo que venga más, porque es un sacrificio muy grande. Aquí hay equipos oficiales y yo vengo con cuatro patrocinadores que me ayudan a juntar un presupuesto de 30.000 euros. Para poder aspirar a todo en esta isla hace falta un presupuesto entre 70.000 y 90.000 euros… Siempre digo que no voy a volver, pero vuelvo, aunque este año he llegado a mi límite con mis medios, así que si no consigo mejor material, no vuelvo.
Aquí se viene a terminar la carrera, pero yo quiero ganarla. Tenemos algo en común con los dakarianos, pero aquí alcanzamos grandes velocidades y hay un ratio de muertos que la hacen la carrera más peligrosa del mundo. Yo no le tengo miedo al circuito, aunque sé que si me estrello puedo cavar mi tumba. No sería ningún problema, porque sé a lo que vengo. Es lo que hay. A los que piensan que estamos locos le digo que, en parte, tienen razón, pero estamos practicando un deporte en el que asumimos sus riesgos. Soy piloto de carreras y me gustaría correr con Lorenzo, Rossi y todos estos, en circuitos en los que te caes y ruedas cien metros sin que te choques con nada, pero este es mi camino. A la gente le digo que esto es un espectáculo tan único y diferente en el mundo que no se lo puede perder, que hay que verlo al menos una vez en la vida. Y a los pilotos les digo que, con los circuitos tan buenos que hay en España, es normal que no vengan nunca a correr en el TT, pero si alguien se siente en la bravura y el desafío de lo más grande, tiene que venir aquí, un circuito con una media de 200 por hora entre bordillos, aceras y demás peligros. Aquí se multiplican por mil los peligros y yo me comí en vivo la muerte de un chaval que salía cuatro puestos por delante de mí. Me ahorro los comentarios de lo que vi y, aunque miras para otro lado, tardas una vuelta en volver a ser tú mismo, pero vuelves a darle al mango”.
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Comentarios
Bien redactado MAN!!! Un saludo