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Ladies of Harley Spain 2011

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Efectivamente, son guerreras

Se celebró en Benicássim la 2ª reunión de Ladies of Harley. Desde ChopperON fuimos a cubrir la información. Un único harlista rodeado de 60 ojazos con rimel que le observaban. Pero ellas eran el objetivo de la cámara…



Nada más comenzar el briefing de presentación sentí un Glup! que me recorrió el cuerpo, me aferré a mi botella de Mahou para templar los nervios. Se templó hasta la birra. Pero eso solo fue al principio, ellas me recibieron cordialmente. Igualmente hice yo.



Mi objetivo era conocer personalmente a todas. Localidad de procedencia, moto, kilómetros… La primera cena fue con dos hermanas de Gandía (Valencia), dos navarras y una vasca. Mientras me veían buscar sitio, me invitaron amablemente a compartir mesa y mantel.

 




Luego vinieron las copas en un lugar cercano… bailes, gin tonic, juerga.





La mañana soleada nos quitó de encima la preocupación por la lluvia, pero aun así las chicas ataban a sus máquinas los aperos impermeables.



En el rato que esperábamos a la salida pude comprobar qué tipo de motos llevan estas amazonas del siglo XXI. Sorprendido quedé al comprobar que usan todo tipo de Harley-Davidson. Todas excepto la Electra. Se comprende, hasta a mí me cuesta maniobrar con ella.



Abundan las Sportsters, como en el resto del mercado español. Pero las había muy bien transformadas: estilo militar de una chica holandesa o rollo retro muy conseguido de Marina. Decorada profusamente con la Ruta 66 de Montse, o sencilla y elegante de Nerea.

Otras rodaban con máquinas de mayor envergadura: DeLuxe de Ana, Softail madre e hija de Cambrils, Road King de Sue… por poner unos ejemplos.

Ordenadamente arrancamos la ruta y gratamente observo el orden y disciplina de la conducción del grupo. Sin agresividad, suavemente.





Rosa hizo –con su Sporty negra y floreada- de capitana de ruta y nos llevó por unas retorcidas carreteras hasta Villafamés, en la Sierra de les Conteses. Tras atravesar un espeso recorrido de pinos llegamos a la preciosa localidad valenciana. Me gusta aprender lugares nuevos. Un castillo almenado decora la parte alta de la silueta de la ciudad, un poco más arriba unas nubes negras traen la maldición del motorista.





Disfrutamos de un copioso almuerzo que aprovecho para confraternizar con unas amigas de Tarragona, Alemania, Holanda y Brasil. Entre croqueta y birra las voy conociendo.



Luego llega la visita cultural a Villafamés, pero al estar el suelo mojado, decidimos ir a pie. Algunas con tacones, me sorprenden escalando las cuestas que ofrecen las bellas calles hasta llegar a la cumbre, en la iglesia de la Asunción. “Pero bajar con tacones es más complicado”, me dicen.



Subimos a los hierros ataviados con la ropa impermeable para dirigirnos a la sede del Club HOG del Chapter local de Castellón. Unos 400 invitados nos esperan para compartir una paella. El aguacero nos recuerda el refrán de “a mal tiempo, buena cara” y disfrutamos de la tarde. Allí saludo a viejos amigos de la carretera: Soto de Murcia, los amigos del Big Twin y Sue Nagel me presenta al presidente del Club.



Tarde libre en el hotel, así que aprovecho para tomarme un lingotazo y charlar con las valientes féminas. Las motoristas de Cambrils me cuentan su aventurada vida sobre moto, junto a su marido e hijo que, obviamente, no están presentes.



Por la noche nos espera la discoteca para echar unos bailes, ya abierto a todos los géneros de motoristas. Algunas aprovechan para sacar de sus apretados equipajes faldas o ‘vestiditos’ para lucir su coquetería.

La mañana es de legaña y migraña, pero tras una ducha óptima todo se arregla. Nos espera Peñíscola. El inexpugnable castillo nos ofrece un pavimento empedrado donde aparcamos las Harleys con dificultad. Luego, a recorrer más calles empinadas a pie, pero vale la pena el esfuerzo. La historia de Peñíscola es muy interesante y mi afición por los Templarios la hace mayor.



En los paradisíacos jardines del castillo celebramos una entrañable despedida a base de canapés y empanada. Cuando me dispongo a recoger mi Electra, una nube de hermosas damas acudía a besarme como si me esperase alguna batalla o cruzada. Sentí su cariño, pero yo me voy más contento porque he compartido con una treintena de mujeres buenas experiencias, he comprobado su solidaridad, su pericia sobre la moto, sus ganas de juerga… Seguro que pronto son más las chicas que se animan a rodar en moto, y que el paquete sea solo… en fin, que me lío…

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