Retro Mellizas

Las Moto Guzzi V7 de los 70 se pelearon de tú a tú con las Harley-Davidson de aquellos años. No hay que olvidar que Moto Guzzi es después de H-D, el segundo fabricante que ha estado más años en producción continua. En ChopperON probamos las dos variantes de la moderna V7.
Lo retro, por suerte, vuelve a gustar. Motos como la Ducati Sport 1000 S o la saga Boneville triunfan en el mercado en todas sus variantes. Estos dos nuevos modelos de Moto Guzzi apuntan directamente a éstas.
Aunque están inspiradas en modelos del pasado bastante más voluminosas y pesadas, recuperan las líneas y colores de los 70 con la consiguiente puesta al día en mecánica y frenos.
No puedo ocultar que tenía realmente muchas ganas de probarlas y la opción de hacer un largo viaje durante una decena de días con ambas era la mejor opción que podía imaginar. La estética ya tenía claro que me atraía, pero la pregunta era si sus 48 CV resultarían escasos para mis expectativas como posible propietario de una V7. La respuesta, más adelante.
Tras atar una pequeña mochila entre lo poco que queda de asiento detrás de mí y el colín integrado en el asiento de la versión Cafe, que es monoplaza, partimos con la sana intención de evitar a toda costa las autovías. La posición sobre los semimanillares de la versión café es absolutamente confortable y natural; en la Classic lógicamente lo es más, pero ambas son muy cómodas. Al engranar la primera esperando escuchar un ruidoso clonck típico de las transmisiones por cardán la respuesta es el silencio.
Durante el viaje y tras probar la versión Classic compruebo que su cambio es algo más preciso que en mi versión Café, en la que en ocasiones me cuesta encontrar el punto muerto o no acaba de engranar correctamente la primera velocidad. Circulando por vías más rápidas enseguida llegamos al límite de nuestras unidades de pruebas. Al llegar a 140 kilómetros por hora mantienen una buena estabilidad y un confort de marcha elevado, pero éste desaparece y la suspensión delantera lo acusa obligándonos a estar en guardia si incrementamos 20 kilómetros por hora más la velocidad.
Por encima de 4.000 rpm el motor respira con alegría, la respuesta llega a hacernos olvidar que disponemos de sólo 48 caballos. Tras atravesar varios puertos de montaña plagados de curvas a un ritmo, digamos ligero y quitarnos el casco, descubrimos que la V7 proporciona una amplia sonrisa fruto del placer sin sustos.
Detalles:

Más info: ChopperON #14 página 9
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