Aretha Franklin
Durante los últimos meses en ChopperON hemos estado haciendo un concurso sobre las mejores motos del sector custom. Ese nombre tan incorrecto se refiere a las motos con Alma. La ganadora es la Fat Boy Special. Y no me extraña, es una máquina bella, innovadora y ahora con un acabado tipo ‘sobaco de grillo’. Negrísisma y con alma. Como Aretha.

Menos mal que existe la Fat Boy. Aparte de ser una de las motos más carismáticas de la familia Harley-Davidson, es una de la más conocidas por los neófitos. Para ellos es un salvavidas a la eterna pregunta: ¿Te gustan las Harleys? ¿Cuál? La respuesta varía: “La Fat Boy” o “La Sporter” (sic). 
Todo comenzó en 1991 en una de las mejores acciones comerciales de cualquier marca de vehículos de motos en la historia. Vaya frase. Hablamos de Terminator II. Recortada, Rayban Balorama, botas y chupa de cuero, John Connor de niño, persecución por el cauce seco...
Un éxito. A partir de ese momento todos queríamos ser Schwarzenegger. Así son las cosas. Claro que rodar sin casco a toda leche, con un niño a horcajadas, disparando marcha atrás y con la buenorra de Sarah Connor esperando sólo existe en la peli.

Pero está claro que la faceta imitadora del ser humano impuso sus reglas y la Fat Boy triunfó.
Claro que tiene ‘algo’ de mérito la propia moto. Se convirtió en un insignia de ‘modernidad’ de la casa de Milwaukee. ¿Por qué?
Por los detalles: destacamos en primer lugar que es una evolución de las atávicas Heritage Softail (la ‘herencia con chasis de suspensión trasera escamoteada’). La tradición de H-D. Pues la Fat Boy aporta una vuelta de tuerca a ese concepto con leves novedades: llantas lenticulares, carrocería algo más escasa, alforjas pequeñas, faro único; simplicidad de líneas.
La primera unidad (1990, presentada en 1989) ya reflejaba su propia ‘motonalidad’ (léase personalidad de moto) con su aspecto. Una pintura plateada y metalizada recubría no solamente su carrocería, sino que el habitual chasis negro era del mismo tono mencionado. La sección intermedia de las tapas de las culatas del glorioso 1.340 Evo estaban pintadas en amarillo chillón. Todo un acontecimiento estético en los ‘hierros’ de H-D.La Fat Boy de 2010
Casi 20 años después la vitola de moto innovadora sigue ajustada a los lomos de la Fat Boy, pero con la visión de XXI.La negrura satinada inunda los rincones de la Special. ¿Qué no lleva negro? Los aros de las llantas, el aro del faro, la consola de relojes, el manillar, sus torres, las botellas de la horquilla, la pata de cabra y la tapa de la primaria.
La moto con alma negra. Claro está que es la tendencia del mercado, a la que siempre está atento el ideólogo de la marca americana Willy G. Davidson.

Las partes metálicas a la vista son de aluminio satinado, sin brillo. Confieren así un contraste muy acorde con la oscuridad abundante. Destacamos el logotipo (propio de la Fat Boy) situado en ambos lados del tanque de combustible. La enorme tapa de la primaria también recibe ese acabado, mejorando la estética del lado siniestro.
Los escapes tipo shotgun (escopeta) son un dos-en-dos con el mismo acabado, aunque los colectores están recubiertos de negro.
Y la moto ya es un éxito con unas premisas que, en principio, son elementales: negrura y satinado.
Su manejo es sencillo, básico. Los pies los apoyas en unas plataformas de media circunferencia, las manos en un manillar, más plano que nunca en este modelo. Ruedas gordas para ‘el chico gordo’. La trasera en un balón de 200.La posición del piloto es baja, menos de 70 cm. La altura de una mesa de una terraza. Además el asiento no es muy ancho, se llega al suelo con facilidad. El ‘paquete’ tiene comodidad para unos 34 kilómetros. Luego es tortura lenta y sentida.

El motor, evidentemente, ha evolucionado. Del 1.340 de antaño se ha llegado al 1.584 cc de ahora. Sobra chicha. La sexta te permite engranar una velocidad de crucero más llevadera para los tostones de autopista.
El mejor uso que le puedes dar a este vehículo es para rodar solo, por secundarias, trayectos urbanos y rutas no muy largas. Hay que tener en cuenta que el equipaje no cabe y si llevas pasajera se quejará. Así que ya sabes, es mucho mejor rodar ligero de todo. O eso pienso y así me va.
21.750 €
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