Ultra Ortodoxa
Rodar en la Harley-Davidson Ultra Classic Electra Glide es una experiencia muy notable. Sus características la hacen especial, sobre todo para rodar kilómetros en pareja.
Tras una ruta por la costa alicantina lo explicamos.El equipaje tiene otra consideración. Cabe todo. Acostumbrados a racanear con los bultos, en esta moto no te plantas dudas.
El viaje en pareja tiene fácil arreglo. Una maleta para cada uno. Los caballerosos ceden a las damas la derecha, de mejor acceso por la inclinación de la pata. El baúl superior es óptimo para dejar los cascos en las paradas y las chupas, los guantes, los mapas...
La música tiene tres interpretaciones: radio, CD y modo auxiliar para enchufar el MP3. Con éste último el cable molesta en algunas maniobras. La pasajera/o puede acceder a los controles del sistema Harman-Kardon.
Para enderezar la motos tienes que pegar un tirón seco y quitar la pata. Arrancas con un potente bramido que contonea el conjunto. Engranas la primera levantando algo la rodilla y suena un martillazo sobre un yunque.
El primer metro es el peor, pero pasado esa medida universal todo cambia. Te deslizas sobre un sillón cómodo escuchando buena música, protegido por una pantalla, con kilómetros por delante y tu amorcito detrás. En autopista es la reina, va como quieres, además el control de crucero te permite regular al puño que administra la velocidad. De forma electrónica y sin soltar el manillar. Al igual que la música, que con solo los pulgares eliges tema, volumen y más...
Con lluvia vas muy protegido, pero en vaqueros te mojas las rodillas.
Otras protecciones son los deflactores que abundan: bajo las manetas, para el viento, en las defensas para refrigerar el motor o evitarlo. Y finalmente, bajo el asiento para que no se calienten las partes nobles del conductor.
Para evitar esas incómodas situaciones la Ultra dispone de un sistema de contra puño para dejar parado unos de los cilindros. Se llama modo desfile. No te digo más.
La primera marcha tiene un buen tirón. El embrague es muy cómodo. Al final de brazo encuentras la forma esponjosa para meter segunda. Y la tercera, por ciudad tienes suficiente. Cada día nos lo ponen peor, pero eso es otra historia. La cuarta y la quinta ayudan en carretera reviradas y rápidas y la sexta es imponente en autopistas.
La frenada está integrada por un sistema ABS y unos frenos capaces de parar esta casi media tonelada de cromado de primera.
La gran beneficiada de todo esto es la persona que detrás. En ninguna otra Harley va a poder ir más cómoda. Como una Princesa. Para subirse ésta lo mejor es hacerlo asiendo el hombro con la mano, poner el pie en su estribo correspondiente y con el contrario pasarlo por encima del baúl. Cuidado con las antenas. Luego dispondrá de un espacio amplio, protegido por los laterales, con posibilidad de hacer fotos desde su poltrona, elegir la música o relajarse y disfrutar del entorno. Dormirse no es muy seguro, pero frecuente. Para descender de la Ultra es mejor que lo haga primero la persona acompañante con el mismo procedimiento invertido.
El sonoro claxon va en consonancia con la moto, al igual que su faro triple. La visibilidad de noche es muy buena. La consola, que es muy completa tiene un dispositivo de iluminación algo antiguo. La pantalla superior, para un conductor de talla media, queda a la altura que hay entre los ojos y el casco. Tienes que decidir si quieres ver a través de ella o por encima.
En caso de caída en parado (posible, pero no frecuente) levantarla es más fácil de lo que parece. Siempre de espaldas a ella, claro.
La seguridad de la Ultra está a cargo de un sistema de alarma por aproximación. Además tiene bloqueo de la dirección y cerraduras en las maletas y en el baúl (ésta, mejorable). Todo con la misma llave. Un acierto.
Ultra. La comodidad que se puede definir como ortodoxa.
| < Prev | Próximo > |
|---|










