Dos lustros
De mis treinta años encima de una moto sólo diez son a lomos de una Harley. Por tanto, casi como un novato en estas lides opino con prudencia. Este verano me he movido con la moto en rutas largas y pequeñas excursiones alrededor de casa. He asistido a varias reuniones motoristas y alguna que otra fiesta y percibo que algo está cambiando.
Hay mucha gente nueva montando en Harley, muchos de ellos aterrizan desde otras marcas y filosofías completamente diferentes y para otros es el reencuentro con un medio de transporte olvidado desde sus tiempos de universidad. Por último, incluso, hay quien ha descubierto la pasión por las dos ruedas gracias a las máquinas americanas. Bien por todos ellos, e insistiendo en que se esfuercen por aprender todo sobre su hierro y cómo manejarlo con total seguridad, mi opinión es que cuantos más seamos mejor.
Tengo algunos amigos que no están del todo de acuerdo y añoran los tiempos en los que al pararte en un semáforo junto a una Harley, el porcentaje de que conocieras al rider era altísimo. Bueno, no podemos cerrar el club porque todos tienen el derecho a ganarse un puesto en él. La buena racha de ventas de la MOCO, la entusiasta actividad de algunos chapters y del resto de clubes y motoclubes está animando el ambiente.
También tengo la sensación de que llega gente muy normal. Que no van de ‘hardcore’ ni de nada. Gente que le gusta la moto, hacer kilómetros y pasárselo bien. No se disfrazan de nada, ni por dentro ni por fuera. Están orgullosos de la moto que montan pero no son ni gregarios ni excluyentes. Desde luego es una nueva generación, ni mejor ni peor, diferente.
Mi opinión es que esto también afectará a las concentraciones. Hay muchas y algunas muy malas. Hay gente que acude por inercia y muchos que al llegar allí ni siquiera se inscriben. Si los tiempos cambian y los clientes también, los organizadores tendrán que hacer un esfuerzo para seguir convocando a gente. Buena música, buenas instalaciones, buena y variada oferta hotelera y gastronómica, aprovecharse de las nuevas tecnologías: revistas on line, foros, blogs, redes sociales, etc. Estas son algunas de las claves para seguir estando ahí.
Yo ahora me voy a hacer las maletas para acudir a Castellón. La del Grao es la cita más antigua del panorama nacional y en su día también del internacional. Miles de motos llenaron el Pinar y sus fiestas fueron memorables. Pero ellos también sufrieron la crisis y tras el 25 aniversario, cayeron muchos enteros. Por suerte, un nuevo equipo directivo tomó las riendas del Big Twin y ha dado los pasos para recuperar el esplendor de antaño. Será una labor dura, pero estoy convencido del éxito final de la empresa. Por si acaso y para que no te lo tengan que contar, yo que tú no me la perdería. Nos vemos en Castellón.
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