¿Párking o tumba?
¿Cómo será nuestro fin? Será la muerte, claramente. ¿Y cómo te la planteas? La parca acecha en cada curva, en cada cruce.

Si algo tengo claro es que si la palmo, que sea en la carretera, en un trayecto. Y espero que sea en el de vuelta. Que me quiten lo ‘bailao’.
Lo más lógico, lo tengo claro desde adolescente es donar los órganos. La piltrafa de mi hígado dudo de que sirva a alguien. ¿Los riñones? Tienen más filtraciones que los sacos terreros de Nueva Orleans.
Pues que aprovechen lo que puedan. Pero una vez realizada la donación, tenía pensado pillar una buena tumba en un lugar adecuado. Y mi moto (Katalina) que fuese aparcada sobre mi yacimiento. Así de sencillo.
Pero esa idea ha sido descartada por una mucho más practica.
Echando cuentas, una tumba se aproxima a un precio de 7.000 euros y eso es una leña.
Hay una alternativa mucho mejor. Una plaza de párking que viene a salir por lo mismo (en una zona urbana comedida).
Una vez comprada, la idea es ser enterrado debajo de ésta: una excavadora pequeña, unas poleas y algo de asfalto.
Quedan descartadas las que no ocupan la planta inferior, menudo susto se puede llevar el vecino de abajo en el momento del entierro.
Sobre el asfalto y entre las líneas delimitadoras, un rótulo con la fecha final y alguna frase adecuada como: “Gracias por su visita” o “punto muerto”.
Los colegas podrían llegar y aparcar en el espacio sobrante (siempre que sea de coche) y encencerse un pitillo o abrirse una lata de cerveza. Y así brindar a mi salud con la máxima comodidad. Incluso usar la plaza como tal si llueve o le viene bien.
Ya me imagino los sótanos más profundos con cementerios/parkings para motoristas con un chino que venda birras a los amigos de los finados, y un servicio de encerado a las motos que se exponen sobre los huesos maltratados de los motoristas.
La última plaza.
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Comentarios
Espeluznante... Muchas gracias!!!
mozo y viejo, espiraste la aura pura;
y te sirven de cuna y sepultura
de paja el techo, el suelo de espadaña.
En esa soledad que, libre, baña
callado sol con lumbre más segura,
la vida al día más espacio dura,
y la hora, sin voz, te desengaña.
No cuentas por los cónsules los años;
hacen tu calendario tus cosechas,
pisas todo tu mundo sin engaños.
De todo lo que ignoras te aprovechas.
Ni anhelas prellúos, tú padeces daños,
y te dilatas cuanto más te estrechas.
F. QUEVEDO